Creemos a veces que estamos conectados con el Universo, vibrando a una frecuencia que nos propicia buenos presagios. Otras que, si nos esforzamos debidamente, la vida nos devuelve bondades. Y otras más, que cuanto más correcto decidamos en la vida, mejor nos irá. Pero de lo que no se habla prácticamente nada es de las consecuencias que tiene aquello que no decidimos. Y, por si fuera poco, de que algunos mensajes de la sociedad nos empujan a responsabilizarnos de ello. Y hoy